Elección de una moqueta o alfombra.

Elección de una moqueta o alfombra.

La magia de las alfombras funciona en todos los sentidos, las habitaciones se vuelven silenciosas y cálidas y entrando en armonía de colores con las paredes, la decoración y las alfombras crearán un entorno integrado y satisfactorio.

La moqueta ofrece muchas ventajas además de una excelente relación calidad-precio, tiene un tacto blando y una sensación de lujo al tiempo que aíslan de los ruidos. Además reducen el consumo de calefacción entre un 8,5% y un 12,5%.

Las moquetas lisas proporcionan un fondo único y hacen que un espacio pequeño parezca más grande, si atraviesa una puerta unirá el espacio con la habitación contigua, y si se trata de una alfombra con tonalidades vivas aportará claridad a rincones oscuros.

Historia:

Las alfombras se han utilizado desde tiempos inmemoriales. Ya en grabados asirios del siglo VIII a.C aparecen alfombras representadas. De hecho la alfombra más antigua que ha perdurado hasta nuestros días es un cuadrado de lana con cabezas de felinos bordadas hallado en el sur de Rusia y que data del año 2.500 a.C aproximadamente. La producción de alfombras con motivos bordados estaba muy extendida en muchas zonas de Asia, pero no fue hasta la Edad Media cuando esas alfombras empezaron a llegar a Europa en mayores cantidades, y ya en el siglo XV las llamadas “alfombras turcas” adornaban muchos interiores.

En los siguientes 200 o 300 años la producción se desarrolló sobre todo en Bélgica, Francia y Polonia, mientras que la industria inglesa arranca durante el siglo XVIII. En 1841 se desarrollan en Boston los telares mecánicos, que imitaban los diseños que se tejían manualmente pero eran más baratas y asequibles.

Durante el siglo XIX las alfombras de Oriente resurgieron debido al creciente interés de los occidentales por las artes orientales.

A partir de 1950 el descubrimiento de fibras sintéticas y de nuevas técnicas de fabricación consiguió abaratar la producción industrial de alfombras.

Elección de una moqueta o alfombra

Los fabricantes suelen establecer una escala de ocho puntos y cuatro categorías en la intensidad de uso de moquetas domésticas y otras cuatro en las de uso público: leve, medio, intenso y muy intenso, para cada uso.

Se realizan varias pruebas para determinar la categoría de una alfombra o moqueta. Éstas incluyen el mantenimiento de su aspecto, que se puntúa del 1 al 5, peso del pelo y estabilidad del color. Normalmente, aquellas moquetas con dibujos de colores oscuros y calificados como de uso intenso mantendrán un buen aspecto durante más tiempo que aquellas lisas t de colores claros de uso leve.

Las moquetas industriales se puntúan según la estabilidad del color. Se utiliza una escala que va del 1 al 8. En colores oscuros, un 5 indica que es de buena calidad y para tonos pastel un 4 es aceptable.

El grado en que una moqueta se decolorará depende de su exposición a la luz y al sol y tiende a ser más pronunciado en los tonos pastel.

  • Dormitorio:
    Pueden enmoquetarse con piezas domésticas de uso leve.
  • Baños:
    Evite aquellas que puedan verse afectadas por la humedad. El grado medio de uso doméstico sería apropiado, no es necesario que sean de fibras sintéticas, la lana tejida es perfectamente práctica y los dhurries de algodón resultan excelentes.
  • Cocinas y zonas de cervicio:
    Se recomiendan moquetas sin tejer con contenido de fibras sintéticas, no obstante esto las hace algo ásperas.
  • Comedores:
    Precisan moquetas de uso medio o intenso. Si desea colocar una alfombra bajo la mesa, forre la base de las patas y varíe la posición de la alfombra periódicamente para que el desgaste sea uniforme.
  • Salas de estar:
    Elija alfombras de uso medio o intenso para uso doméstico.
  • Recibidores:
    Están mas expuestos al uso y a la suciedad que otras zonas de la casa, por ellos lo mas adecuado son alfombras de uso intenso o muy intenso. Tenga en cuenta que una vez entre en casa, la mayor parte de la suciedad de los zapatos se desprende durante los primeros 8 pasos.
  • Escaleras:
    Imponen la prueba más estricta de flexibilidad para cualquier revestimiento, por lo que es preferible utilizar una alfombra de grado muy intenso para uso doméstico o de grado medio para uso público